Sin embargo, a pesar de los buenos recuerdos no me imagino viviendo allí de nuevo, lo que pasa es que con el paso del tiempo las prioridades van cambiando... Usualmente cuando terminas una profesión se viene una serie de situaciones sobre las que debes decidir... En dónde vas a trabajar, que lo que te ganes te alcance para vivir, que quieres más independencia pero aún tus papás continúan siendo tus salvavidas en época de crisis, que quieres tu espacio pero no te alcanza para vivir solo, que no te quieres casar pero tampoco quedarte a vestir en santos... En fin, es lo que se conoce la crisis del 25 en adelante.
Es en esta edad, en donde te consideras muy joven para adquirir ciertos compromisos pero demasiado adulto para seguir haciendo ciertas cosas... Es en esta época en donde las decisiones que tomas empiezan a ubicarte en el plano de los exitosos o los fracasados, es en serio, para los que creen que exagero no es mas que vayan a uno de los famosos reencuentros con los amigos del colegio o de la U, todos empiezan a presumir sobre el carro que se compro, los hijos que tiene, el master que termino, el super puestazo en una multinacional, sus viajes, entre otros tantos aspectos que a mi modo de ver sólo es un grito desesperado por mostrar más de lo que realmente son, en estos círculos se mueve mucho aquello de que "lo importante no es ser sino parecer".
No sé por qué los de mi generación (nacidos en los años 80 y unos añitos antes) se empeñan en pretender reflejar una vida perfecta, existe una competencia tácita por ser el mejor, tal vez algunos no lo reconozcan pero es así:
Algunos se han ido a lo seguro y tradicional, vivir en el mismo pueblo, casarse, tener hijos, un trabajo (casi siempre de la mano de políticos) que les ha permitido comprar su carro (que a diferencia de nuestros padres -y la casa- es lo primero que se debe adquirir), están pagando su casa, viajar una vez al año a la costa/Melgar o eje cafetero, dicen sentirse tranquilos y no reconocen que se sienten frustrados porque igual que mi pueblo se encuentran "detenidos en el tiempo".
Otros se encuentran en el grupo de los "vanguardistas", entonces decidieron emigrar a la capital porque obvio allá están las oportunidades, están trabajando en la súper empresa, con el súper cargo en inglés para darle más caché (assistant, manager, consultant, senior, junior...) pero su sueldo no les alcanza para pagar el "apartamento" al norte (por supuesto), las comidas en la zona T, las rumbas en la 93, los fines de semana en andres, entre otros gusticos que tienen sus tarjetas de crédito a reventar, pero eso no importa porque como sea su próximo viaje a Europa se hará.
Por otra parte se encuentran los "intelectuales", aquellos que estudiaron en universidad pública, tienen un aire semi bohemio, escuchan a Silvio y tiene la explicación de por qué el comunismo no ha podido con el capitalismo, en que ha fallado la izquierda, entre otras discusiones interesantes que sólo vale la pena tener con cierto sector d ela población. Ellos son los más preparados pero su "pinta", irreverencia, falta de contactos, no les ha permitido ubicarse bien laboralmente, claro que eso no les interesa porque no quieren unirse alienarse a esta sociedad de consumo.
Finalmente, encontramos a los existencialistas, aquellos remedos de hippies que se la pasan filosofando sobre su existir, el sentido de la vida, la libertad y las emociones. Son una fusión con la tendencia nueva era, van a yoga, meditan, toman té verde, viven el momento y dejan que las cosas simplemente sean. Su única meta en la vida es ser felices, por eso deciden no alterar sus chacras con la mala energía de dichos reencuentros, pues consideran que están por encima del bien y del mal.
Esos son algunos ejemplos, aunque todos intentan ser distintos, "originales", poseedores de la clave del éxito, insisto tienen mucho en común, se rigen porque lo importante no es ser sino parecer.